En Clave de Fa

Una melodía jamás se forma con una sola voz

Tú eres lo otro [の場合、日本語されていません]

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Tuvieron cierto tirón aquellos programas de televisión sobre la salud “Más vale prevenir” con el Dr. Ocaña y el sucedáneo más gráfico de-cuyo-nombre-no-quiero-acordarme del Dr. Beltrán. Sin duda, la salud y la enfermedad son términos que, quizá con la edad, van adquiriendo más protagonismo en nuestra nube de tags mental.

La definición académica de enfermedad que estudian las personas profesionales de la salud validada por el sistema científico biologicista es: Alteración físico-química en el individuo como consecuencia de un estímulo dañino Es decir, una enfermedad es  lo que cambia la esencia o la forma en alguien debido a un agente que causa detrimento, perjuicio, menoscabo, dolor o molestia.

Para que nos entendamos, esta definición viene a reflejar que un virus se mete en una célula y la lía parda. También sirve por si te rompes una pierna. En ese momento, se cambia el estado físico-químico a otra cosa, lo otro enfermo: la alteración. El problema es que en dicha definición también cabe lo siguiente:

Por un poner: una mujer que  cumple como todos los meses con su contrato biológico de ‘alterarse a sí misma (manda cascarones) de forma físico-química’ para deshacerse de lo que ya no sirve, está enferma. ¿No escucharon nunca a su prima diciendo aquello de “hoy estoy mala”? Además, ya que es graduable, cuanto más le duela, más enferma estará.

También se puede incluir un varón que nace invidente o una niña que amará a otras niñas. Recordemos que desde el punto de vista médico, la homosexualidad no es una enfermedad por consenso de un grupo de personas. El año que viene se vuelven a reunir, les da por pensar otra cosa y como los virus, la volvemos a liar parda. Por definición, la homosexualidad, el ser humano mujer, el sindrome de Dawn, invidentes, sordos y sordas y Margarita Seis Dedos están y son enfermos.

Esto es sólo el principio.

La cuestión no es sólo un presunto machismo occidental y blanco (WASP/C people) si no que la definición tomaría como “normal” lo más común. Los pobres engreídos, hijos de Ptolomeo, al definir, no tomaron en cuenta que pasaría si toda China saltara a la vez (sin contar los que ya están residiendo en el resto del globo terráqueo) Lo más común es el genoma humano “asiático”

Si ustedes señoras y señores tienen aldehidodeshidrogenasa, enzima que metaboliza el alcohol, esto les convierte en unos engendros alterados, además de poder disfrutar de la lactosa.

Así como en Occidente nos cuesta cierto esfuerzo metabolizar la soja (lo siento por quien busca la fuente de la juventud, pero normalmente lo mismo que entra, sale, sin aportar casi nada a su organismo además de bajar su poder adquisitivo) las personas asiáticas no metabolizan “bien” ni el alcohol ni la lactosa.

Estamos alterados físico-químicamente: permanentemente enfermos. La enfermedad desde el actual punto de vista biologicista de la ciencia médica que defiende la OMS es un error que puede quedar o parecer una graciosidad filológica, si no fuera porque TODOS los sistemas de salud (ausencia de enfermedad) se desarrollan desde este punto: la enfermedad es lo otro.

Written by Sergio Marín Conejo

15 noviembre 2009 a 10:31 pm

2 comentarios

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  1. Todos estamos enfermos, completamente cierto, lo único que cambia es el conocimiento que tenemos de ello.

    Carpe Diem

    cosechadel66

    16 noviembre 2009 at 11:33 am


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